LA CONSULTORÍA COMO VALOR

Sin duda alguna, un buen trabajo de consultoría agrega valor y no sólo económico, a la empresa. La clave del éxito está en delegar funciones secundarias par el negocio en profesionales especialistas en esas áreas.

Una consultoría es una forma de mirar las cosas desde otro punto de vista, de cuestionar por qué se hacen las cosas de la manera que se están haciendo y también de detectar los “vicios” en la búsqueda de aumentar la eficiencia de los procesos estudiados.

Todo esto permite crear propuestas diferentes y creativas que nada tienen que ver con las que surgirían desde el interior de la empresa. Es por este motivo por el que las empresas necesitan el trabajo de asesores y consultores externos para que les ayuden a conseguir sus objetivos.

 

Una buena consultoría siempre presentará opciones personalizadas, soluciones a medida, estudiando detenidamente cada caso y no “paquetes ya prefabricados”, que no se ajustan para nada, a las verdaderas necesidades de la empresa.

 

Es curioso que en época de crisis, son muchas las empresas que optan por no invertir y que además recortan en acciones que consideran como secundarias, cuando lo aconsejable es justamente lo contrario, en esas etapas de “vacas flacas” es cuando más hincapié hay que poner en detectar cómo mejorar el rendimiento y organización de la empresa. Es ahí donde la consultoría puede aportar un valor añadido convirtiéndose en esa productividad/ventaja competitiva que les hará mejorar con respecto a las otras empresas del mismo sector.

Una inversión en servicios de consultoría puede ayudar a salvar el negocio a través de diversos ámbitos de actuación posibilitando además, que a medio plazo, se produzca un retorno económico de lo invertido en la mejora de la empresa.

 

 

La misión de Sapiensity en este área, llevar a cabo servicios de consultoría para optimizar la organización de la empresa, mejorando la competitividad y la venta, desde el análisis personalizado de cada empresa.