EL CLIENTE PERFECTO

Para la empresa supone siempre un gran reto el encontrar al cliente perfecto. ¿Existe? Pues sí, aunque hay que decir que no abundan y es difícil de encontrar, digamos que se trata de un “bien escaso” 😉

No todos los clientes son iguales, hay que saber diferencia los distintos tipos con los que una empresa puede encontrarse. Debe analizar cuál es el que puede hacer crecer su negocio y cuál no tiene cabida en el modelo de empresa que tiene. El esfuerzo, tiempo y dedicación que se invierte en los clientes, debe ser proporcional al beneficio que aporten.

La relación entre cliente y empresa debe ser duradera y cordial. El cliente manda y adaptarse a sus peticiones no siempre es un trabajo sencillo. Podemos catalogar a los clientes difíciles así:

  • Los tipo “control total”, que quieren controlar todo sobre el proyecto contratado. Son los que dejan poco margen para la improvisación y no tienen salidas del guión que ellos mismos se han marcado.

  • Los tipo “yo se de eso”, son los que cuestionan casi todo lo que se le dice o propone, por lo que hay que ir justificando cada paso que se da.

  • Los tipo “con una vez al mes es suficiente”, abundan más. Por tener más cosas que hacer, tienen poco contacto con la empresa a la que le han contratado el proyecto o servicio, por lo que hay que insistir más para conseguir lo que se necesita de ellos. Aunque al final suelen entrarle las prisas por acabar.

  • Los tipo “yo no creo en eso”, no confían el servicio/proyecto encargado y por lo tanto tienen poca implicación en el mismo.

  • Los tipo “quiero ver una prueba”, sobre todo en lo referente a inversión en medios, piden una prueba y exigen resultados excelentes.

Y ahora el cliente perfecto, ¿cómo sería?

Sabe lo que quiere, confía en el servicio que contrata, da todo lo que se le pide para llevar a cabo el servicio, no pone a prueba a la empresa, cumple con los tiempos marcados, acude sin problemas a las reuniones fijadas para el seguimiento, no tienen un papel definido ya que sabe cuando debe ponerse serio y cuando debe ser más cercano. Esta sería una definición de lo que debe ser un cliente perfecto. Pero vamos a matizar un poco:

  • Ha de tener una mente abierta, no tener ideas rígidas ni ideas preconcebidas. El cliente debe tener claro que ha contratado un trabajo a unos profesionales que pueden ofrecer ideas distintas y apropiadas para desarrollar el proyecto. El cliente también debe evitar juzgar los profesionales por su vestimenta o apariencia, lo que importa son las ideas que puedan aportar para mejorar su negocio, no su imagen.

  • Lo bueno cuesta. El cliente debe tener esto claro. Lógicamente, debe buscar el precio ideal pero no tiene que regatear por los servicios contratados. Debe tener en cuenta y no olvidar lo que vale el trabajo de los profesionales. El cliente no debe pretender que le hagan gratis o a bajo precio el proyecto o servicio contratado.

  • Los mejores clientes son los que están apasionados con su proyecto. Consideran a los profesionales como alguien que les va a ayudar y por eso deben depositar su confianza en ellos.

  • Por último, el cliente perfecto es el que tiene los pies en la tierra. No presiona, no exige imposibles ni pide tener en tiempo récord su proyecto, ya que sabe que así podría salir mal.

La cordialidad debe estar presente siempre. No hay que olvidar que en cualquier momento se pueden intercambiar los papeles cliente / agencia.